LA EMOCIÓN COMO MOTOR

IMG-20140730-WA0011El rendimiento deportivo es uno de los principales objetivos de los futbolistas. Sin embargo cabe distinguir entre el rendimiento de ejecución y de resultado. Mientras que el primero se ““centra”” en la calidad de la respuesta del deportista a los requerimientos de la situación deportiva, el segundo esta ““focalizado”” en el hecho de ganar o perder o en la marca cuantitativa conseguida.

El entrenamiento psicológico específico busca aplicar estrategias para optimizar los procesos del entrenamiento y la competición llevan a una mejora en el rendimiento.

Puede utilizarse para aumentar la adherencia y la capacidad de afrontamiento del deportista y prevenir el agotamiento, favorecer la motivación y fomentar el aprendizaje técnico-táctico y la toma de decisiones.

El establecimiento de metas es una técnica basada en utilizar objetivos secuenciados y jerarquizados para elevar la motivación y organizar el trabajo del deportista.

Para ser efectivo las metas deben tener unas propiedades: Ser concretas y observables, ser realistas pero exigentes, ser aceptadas por el deportista, referirse a diferentes aspectos de la conducta deportiva (entrenamiento y competición, resultado, ejecución,……).

La inteligencia emocional requiere una serie de habilidades que nos permiten sentir, entender, controlar y modificar nuestras emociones y la de los demás.

El fútbol es un deporte en el que todas estas habilidades se ponen de manifiesto a través del sentimiento de equipo y de pertenencia a un club, emoción en la victoria, derrota o los cambios momentáneos de marcador (y por extensión, también del estado de ánimo), la emoción de la convocatoria, de salir titular o suplente, de estar en la grada, de animar a los compañeros, de conseguir o evitar un gol, de realizar una acción técnicamente deliciosa.

Todas estas situaciones implican manejar técnicas de control emocional, desarrollar el entusiasmo y la motivación por la tarea y por el logro, comprender a los demás (empatía) y adquirir la capacidad de influenciar y persuadir (liderazgo).

Me he encontrado en casi todos los campos de fútbol, tanto en entrenes como en partidos, de diferentes categorías y contextos un sistema de aprendizaje que se basa únicamente en lo racional, y a veces no llega ni ahí, olvidándose la trascendencia que tiene todo lo emocional. Cuando se compite hay que vivirlo! Hay que sentirlo!!.

Desde una perspectiva neurológica, visualizar una acción es lo mismo que realizarla. Como dice Giacomo Rizzolatti (2006) “Estos sistemas nos permiten entender lo que sucede en la mente de los demás, no a través del razonamiento y el pensamiento, sino de la simulación directa y el sentimiento”.

Las habilidades de la inteligencia emocional son:

AUTOCONOCIMIENTO: es poder reconocer las emociones cuando éstas aparecen y estar atento a las reacciones que éstas provocan, ya sea en forma de pensamiento, repuesta fisiológica o conductas manifiestas y luego poder relacionarlas con cuales son los estímulos que las desencadenan. Para esto se requiere una actitud neutra y de aceptación ante lo que sentimos y nunca de rechazo sea, lo que sea, lo que aparece. En un futbolista es una habilidad muy importante ya que debe reconocer en que aspectos anda bien (y por lo tanto no tiene confianza en ello y no le saca partido) y en cuales anda mal (y por lo tanto no lo mejora).

AUTOCONTROL: es controlar las emociones, tranquilizarse uno mismo, deshacerse del enojo, la tristeza y la ansiedad exagerada, pero a la vez permitirse sentirlas, porque cada una tiene un sentido. Hay muchos ejemplos de deportistas famosos que debido a que no tienen autocontrol han perjudicado en numerosas ocasiones a su equipo y a ellos mismos en su progresión. Es importante observar en que ocasiones perdemos el control, cuales son los estímulos desencadenantes y trabajar con las técnicas adecuadas para prevenirlo.

AUTOMOTIVACIÓN: es controlar la propia motivación (ordenar emociones al servicio de un objetivo), si se quiere tener motivación para conseguir algo en la vida, con ayuda de la inteligencia emocional se puede controlar la motivación a través de emociones acordes con el proceso que se vive.

EMPATÍA: es la capacidad de captar los estados emocionales de los demás y reaccionar de forma apropiada socialmente. En la base de esta capacidad, está la de percibir los propios estados emocionales y la de percibir los elementos no verbales asociados a las emociones. Si eres capaz como entrenador de reconocer las emociones, deseos e intenciones de tus jugadores, te será más fácil comprender las razones por la que hacen las cosas, conocer sus defectos y virtudes para ayudarles a suplirlos o potenciarlas.

HABILIDADES SOCIALES: Las habilidades sociales son un conjunto de destrezas (como persuasión, liderazgo, capacidad de trabajo en equipo, tolerancia, etc.) que nos permiten relacionarnos de la mejor manera posible con otra u otras personas, es decir, son las habilidades que facilitan dirigirse a las personas, relacionarse con ellas y hacer algo en común. Es una habilidad imprescindible para un buen entrenador de fútbol.

“Cualquier concepción de la naturaleza que soslaye el poder de las emociones, pecará de una lamentable miopía”  (Goleman,D)

De una manera simple, podemos definir las emociones como los mensajes que transmitimos  en relación al pensamiento o sentimiento  que estamos experimentando en un momento concreto y que nos arrastran a actuar de manera impulsiva.

Durante miles de años se pensó que las emociones no debían de influir en la toma de decisiones. Que sólo la razón contaba. Hoy sabemos que esto es falso. Para cualquier ámbito de la vida y sin riesgo a equivocación, podríamos decir que no existe actividad alguna que se desarrolle de manera totalmente ajena a las emociones, ya que siempre, bien de un modo u otro, su influencia estará presente de alguna manera en los comportamientos acaecidos.

”Las emociones están en el comienzo, en medio y al final de cualquier proyecto” (Punset,E).

Concretando en nuestro contexto y sin tener en cuenta el “universo social y particular de cada uno”, dentro de un partido de fútbol son numerosos los factores “extras” que se dan y que condicionan la aparición, aumento o descenso, de un tipo u otro de emoción en los jugadores participantes (presión por necesidad de victoria o rendimiento individual, afición rival, relación con entrenador y compañeros, influencia del árbitro, posibles críticas medios de comunicación…).

Entonces…. ¿Cómo decide un futbolista durante el juego?, ¿Existe tiempo real para procesar la información del contexto racionalmente y decidir?, ¿Son conscientes todas las decisiones tomadas durante el juego?..

Los últimos avances en neurociencia arrojan afirmaciones sorprendentes al respecto ya que parece ser que antes de entrar en la consciencia, muchas decisiones ya han sido tomadas por complejas redes cerebrales donde lo emocional juega un papel crucial. Vienen a la mente tras estas afirmaciones las palabras de Óscar Fernández “Lo que se vive no se olvida”.

Numerosos neurólogos han demostrado que  aproximadamente 10 segundos antes de decidir conscientemente, nuestro cerebro ya lo ha hecho por nosotros!!!. Llevamos cientos de años sobre valorando el papel de la consciencia en el procesamiento cerebral…y ahora despertamos y nos damos cuenta de que estábamos equivocados.

 “Es muy probable que las mejores decisiones no sean fruto de una reflexión del cerebro sino del resultado de una emoción(Punset).

Sigue a Rafa Fernández en Twitter @rafafernandez14

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