ÚLTIMA REFLEXIÓN DEL AÑO DE LA MANO DE ALBERTO SANTAMARIA

QUÉ NOCHE LA DE AQUEL DÍA

AlbertoPasaban las tres de la madrugada de un 29 de octubre de 2007. El Valencia venía de caer goleado (3-0) en el Sánchez Pizjuán ante el Sevilla y aunque en la clasificación los che seguían en puestos Champions, las malas sensaciones que transmitía el equipo, el desgaste de su entrenador y la poca paciencia de Juan Soler, acabaron precipitando la destitución de Quique Sánchez Flores. Con nocturnidad y alevosía en una jornada inolvidable para un periodista joven como yo.

Apenas llevaba tres años en esto de juntar letras y estaba empezando a quitarme el miedo a la hora de hablar delante de un micrófono cuando aquella noche me marqué mi primer gran tanto en la radio.

Y no porque me lo reconocieran –que tampoco fue así- sino porque me fui a la cama a eso de las 05.00 sabiendo que había cumplido con mi trabajo. Como el resto de compañeros, estuve en la puerta de las oficinas del Valencia Club de Fútbol hasta que un señor con capucha –en ese instante ya se la había quitado- anunciara que un tal Óscar Fernández se iba a hacer cargo del primer equipo de forma interina.

1Al escuchar sus palabras, noté como en mi rostro se dibujaba una sonrisa. No me lo podía creer, mi amigo iba a cumplir el sueño de su vida.Bueno, tampoco exageremos, sabía que podía ocurrir. Ahora que ya ha pasado el tiempo y se puede contar, el míster y yo estuvimos intercambiando mensajes durante toda la noche y a medida que transcurrían los minutos, todo apuntaba a que un ‘inexperto’ de Burjassot iba a coger las riendas de la tercera entidad de España.

Desde hacía tres años, cuando entablamos nuestra primera conversación en Los Silos, ambos notamos que entre nosotros había feeling, que hablábamos el mismo idioma. Ese día supe que delante de mí había algo más que un entrenador. Veinticuatro meses después, ese técnico de Tercera iba a dirigir al club de su vida, al conjunto de mis sueños y encima, a las 04.30 horas, tuvo la amabilidad de atender al teléfono y dejar que le hiciera una pequeña entrevista. Fuimos los únicos que a la mañana siguiente teníamos las declaraciones del nuevo inquilino del banquillo de Mestalla. Casi nada.

Nunca olvidaré la madrugada del 29 de octubre de 2007. Sin tener por qué hacerlo, Óscar tendió la mano a un Don nadie como yo que hacía sus primeros pinitos en la radio y ese mismo Don Nadie, desde hoy, va a dejarse ver por esta web hablando de sus cosas por una única razón. Mi amigo así me lo ha pedido.

 

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