Reflexión David Martínez

Fútbol base como patrimonio de un club

Mis comienzos en el deporte, fueron concretamente en el fútbol sala, entre otros, para posteriormente pasar a jugar y competir en la disciplina del fútbol.

Desde un principio, me di cuenta, de que mi pasión por este deporte, superaba cualquier atisbo de interés externo  al propio juego.
Después de mis experiencias como futbolista y actualmente como entrenador de fútbol, he podido  extraer algunas conclusiones significativas.

Sólo en pocos clubes se mide la calidad de la formación, en el número de jugadores que cada año pueden ser incorporados en la plantilla del equipo representativo. En ellos, en vez de jugar para ganar, se disputan partidos para aprender y ganar a largo plazo.

Las categorías inferiores se ven afectadas, tanto en objetivos, como en la forma de enseñar de sus técnicos, por un afán desmedido en alcanzar cuanto antes los máximos resultados del joven deportista.

Esta exigencia  se debe a que el juego, concebido inicialmente de los niños como actividad lúdica y de entretenimiento compartido con otros amigos, se ha convertido para ellos con el paso de los años en una experiencia amarga por las frustraciones vividas, el sistema rígido de las competiciones , la presencia de sus críticos padres y especialmente por las muy elevadas exigencias de los entrenadores, cuyo objetivo es ,en vez de formar a los jóvenes,  conocer y  dominar cada vez más el complicado y difícil juego del fútbol, conseguir con ellos a cualquier precio muchas victorias.

Es sabido que sólo una amplísima experiencia motriz ganada en la edad del mayor aprendizaje motor (7-11 años) permite aprender posteriormente más rápido y ejecutar eficientemente las más complicadas técnicas y comportamientos tácticos que exige el fútbol de alto rendimiento.

Creo que los resultados del futbol español, en categorías inferiores y recientemente en la categoría absoluta de la selección nacional de España, tanto a nivel europeo y mundial, esta patente y es una realidad.

Todo ello no es fruto de la casualidad, sino de un trabajo arduo y de muchos años de dedicación y compromiso de profesionales que no ocupan portadas de periódicos, pero que su aportación resulta ser de máxima calidad y que por desgracia, apenas  se valora.

Todos estos entrenadores, o formadores de futbolistas, tienen una característica en común, “pasión por el futbol y su esencia”, que abarca tanto a los clubes modestos, como a clubes de elite.

Como reflexión final, considero que en España no solo existen grandes futbolistas, sino que también existe un gran nivel de técnicos, entrenadores o formadores, tanto para el futbol base como para el futbol de alto rendimiento.

Deberíamos apostar con mayor confianza y regularidad por el producto nacional, qué mejor que nosotros, los técnicos nacionales, perfectamente conocedores del sistema, metodología y planificación utilizados y demandados, para poder estar al servicio de los clubes de mayor exigencia.

Un placer compartir espacio con otros profesionales.

Gracias.

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